SOBRE NOSOTROS

EL PROBLEMA

EL PROBLEMA

Muchos de nosotros descubrimos que teníamos varias características en común como resultado de haber sido criados en hogares alcohólicos o disfuncionales. Llegamos a sentirnos aislados e incómodos con otra gente, especialmente con figuras de autoridad. Para protegernos, nos convertimos en buscadores de aprobación de los demás, aunque en el proceso perdimos nuestra propia identidad. Confundíamos cualquier crítica personal con una amenaza. O nos convertimos en alcohólicos nosotros mismos, o nos casábamos con ellos/ellas, o ambas cosas. De no ser así, encontrábamos otras personalidades compulsivas, como adictos al trabajo, para llenar el vacío, creado por la sensación de abandono. Algunos de nosotros vivíamos desde el punto de vista de víctimas. Otros teníamos un sentido exagerado de la responsabilidad y preferíamos preocuparnos más por los demás que por nosotros mismos. Sentíamos culpabilidad al fiarnos de nosotros mismos, a cambio cedíamos ante los demás. Nos convertimos en reactivos más que en activos, dejando que otros tomaran la iniciativa. Éramos personalidades dependientes, aterrorizados ante la posibilidad de que nos dejaran, dispuestos a hacer casi cualquier cosa en una relación para que no nos abandonaran emocionalmente. Seguíamos estableciendo relaciones inseguras o tóxicas porque coincidían con lo aprendido en nuestra niñez, al haber crecido en familias con padres alcohólicos o disfuncionales. Estos síntomas de la enfermedad familiar del alcoholismo u otras disfunciones nos convirtieron en “co-víctimas”, aquellos que adoptan las características de la enfermedad sin siquiera haber tomado una copa. Aprendimos a reprimir nuestros sentimientos de niños y mantenerlos enterrados de adultos. Como resultado de este condicionamiento, a menudo confundíamos amor con pena, tendiendo a amar a aquellos a quienes podíamos rescatar. Más destructivo aún, nos convertimos en adictos a la excitación en todos nuestros asuntos, prefiriendo continuas alteraciones a soluciones. Esto es una descripción, no una acusación.

14 CARACTERISTICAS

En ACA creemos que las formas de pensar y conductas aprendidas en nuestra niñez nos han llevado al sufrimiento

  1. 1. Nos dan miedo y nos aislamos de las personas, sobre todo de las figuras de autoridad.
  2. 2. Nos convertimos en buscadores de aprobación y perdimos nuestra identidad en el proceso.
  3. 3. Nos atemorizan las personas enfadadas y cualquier crítica personal.
  4. 4. O bien nos convertimos en alcohólicos, o nos casamos con ellos, o ambas cosas, o encontramos a otra personalidad compulsiva como un adicto al trabajo para satisfacer nuestra necesidad enfermiza de abandono.
  5. 5. Vivimos la vida desde el punto de vista de víctimas y nos sentimos atraídos por esa debilidad en nuestras relaciones de amor y amistad.
  6. 6. Tenemos un sentido excesivo de la responsabilidad y nos resulta más fácil preocuparnos por los demás que por nosotros mismos; esto nos permite no tener que mirar demasiado de cerca nuestras propias faltas.
  7. 7. Sentimos culpabilidad cuando nos defendemos o nos hacemos valer en lugar de ceder ante los demás.
  1. 8. Nos volvimos adictos a la excitación.
  2. 9. Confundimos el amor con la lástima y tendemos a “amar” a quienes podemos “compadecer” y “rescatar”.
  3. 10. Hemos reprimido los sentimientos de nuestra niñez traumática y hemos perdido la capacidad de sentir o expresar nuestros sentimientos porque duele demasiado (Negación).
  4. 11. Nos juzgamos severamente a nosotros mismos y nuestra autoestima es muy baja.
  5. 12. Somos personalidades dependientes a las que les aterroriza el abandono y hacemos cualquier cosa para aferrarnos a una relación, con tal de no experimentar el dolor de los sentimientos de abandono que recibimos al vivir con personas enfermas que nunca estuvieron presentes emocionalmente para nosotros.
  6. 13. El alcoholismo es una enfermedad familiar; entonces nos convertimos en para-alcohólicos y adoptamos las características de esta enfermedad sin siquiera haber bebido una copa.
  7. 14. Los para-alcohólicos somos reactores más que actores.

1. Nos dan miedo y nos aislamos de las personas, sobre todo de las figuras de autoridad.
2. Nos convertimos en buscadores de aprobación y perdimos nuestra identidad en el proceso.
3. Nos atemorizan las personas enfadadas y cualquier crítica personal.
4. O bien nos convertimos en alcohólicos, o nos casamos con ellos, o ambas cosas, o encontramos a otra personalidad compulsiva como un adicto al trabajo para satisfacer nuestra necesidad enfermiza de abandono.
5. Vivimos la vida desde el punto de vista de víctimas y nos sentimos atraídos por esa debilidad en nuestras relaciones de amor y amistad.
6. Tenemos un sentido excesivo de la responsabilidad y nos resulta más fácil preocuparnos por los demás que por nosotros mismos; esto nos permite no tener que mirar demasiado de cerca nuestras propias faltas.
7. Sentimos culpabilidad cuando nos defendemos o nos hacemos valer en lugar de ceder ante los demás.
8. Nos volvimos adictos a la excitación.
9. Confundimos el amor con la lástima y tendemos a “amar” a quienes podemos “compadecer” y “rescatar”.
10. Hemos reprimido los sentimientos de nuestra niñez traumática y hemos perdido la capacidad de sentir o expresar nuestros sentimientos porque duele demasiado (Negación).

11. Nos juzgamos severamente a nosotros mismos y nuestra autoestima es muy baja.
12. Somos personalidades dependientes a las que les aterroriza el abandono y hacemos cualquier cosa para aferrarnos a una relación, con tal de no experimentar el dolor de los sentimientos de abandono que recibimos al vivir con personas enfermas que nunca estuvieron presentes emocionalmente para nosotros.
13. El alcoholismo es una enfermedad familiar; entonces nos convertimos en para-alcohólicos y adoptamos las características de esta enfermedad sin siquiera haber bebido una copa.
14. Los para-alcohólicos somos reactores más que actores.

¿Aun no sabes si eres un Niño Adulto?


HACER EL TEST


LA SOLUCIÓN

LA SOLUCIÓN

La solución es convertirte en tu propio padre/madre cariñoso.

Según ACA se vaya transformando en un sitio seguro para ti, encontrarás la libertad para expresar todo el dolor y miedos que has guardado dentro y liberarte de la vergüenza y culpabilidad que persisten del pasado. Te convertirás en un adulto que ya no es prisionero de las reacciones de la infancia. Recuperarás tu niño interior, aprendiendo a amar y aceptarte a ti mismo.
La recuperación comienza cuando nos arriesgamos a salir del aislamiento. Volverán a aparecer los sentimientos y recuerdos enterrados. A través de ir soltando gradualmente la carga de duelo no expresado, poco a poco vamos saliendo del pasado. Aprendemos a ser nuestros propios padres con ternura, humor, amor y respeto.

Este proceso nos permite ver a nuestros padres biológicos como instrumentos de nuestra existencia. Nuestro padre/madre real es un Poder Superior, que algunos optamos por llamar Dios. Aunque tuvimos padres alcohólicos o disfuncionales, nuestro Poder Superior nos ha dado los Doce Pasos de recuperación.

Este es el plan de acción y trabajo que nos sana:

Utilizamos los Pasos; utilizamos las reuniones; utilizamos el teléfono. Compartimos nuestra experiencia, fortaleza, y esperanza. Aprendemos a reestructurar nuestra forma de pensar enferma, un día a la vez. Cuando dejamos de culpabilizar a nuestros padres de la responsabilidad de nuestros actos presentes, nos liberamos para tomar decisiones sanas como actores, no reactores. Vamos progresando del dolor, a la sanación, y eventualmente a poder ayudar a otros. Despertamos a un sentido de plenitud que nunca supimos era posible.

Asistiendo a estas reuniones regularmente, llegarás a ver el alcoholismo o disfuncionalidad familiar de los padres como lo que es: una enfermedad que te infectó de pequeño y continúa afectándote de adulto. Aprenderás a centrarte en ti mismo en el aquí y el ahora. Te harás responsable de tu propia vida y aprenderás, tú mismo, a darte el cuidado familiar que necesitas.
No necesitarás hacer esto solo. En las reuniones encontrarás a otros Niños Adultos que saben cómo te sientes. Te queremos y animamos incondicionalmente. Te pedimos que nos aceptes de la misma manera que nosotros te aceptamos a ti.

Este es un programa espiritual basado en acción que surge del amor. Estamos seguros de que, según el amor vaya creciendo en tu interior, vas a ver hermosos cambios en tus relaciones, en especial con tu Poder Superior, contigo mismo, y con tus padres.


REUNIONES ACA ESPAÑA

¿No encuentras un grupo cerca?

Doce declaraciones sobre por qué venimos a ACA

CONTACTAR CON ACA ESPAÑA